sábado, 14 de marzo de 2009

Acercándonos al Final del Conflicto

“Aumento del delito y la violencia” “Crecimiento histórico en las cifras de criminalidad y delincuencia” “Relación entre la criminalidad y el narcotráfico” “¡Criminalidad repunta!” “Crecimiento sostenido de homicidios” Estos son algunos de los titulares que ocupan la primera plana en las noticias de cada día. Ver nota del enlace.
Se sabe por demás que la maldad ha reinado en este mundo desde que el hombre, engañado por Satanás en el Huerto del Edén, permitió que ésta tuviera cabida en su interior por causa del pecado, al dejar a un lado la obediencia que le debía a Dios su Creador. Desde entonces la maldad ha estado presente en la historia del género humano dejando tras ella huellas de terror y angustia. No se puede negar que aunque la maldad ha sido mucha en la tierra, en estos últimos tiempos la misma se ha multiplicado, cumpliéndose así las palabras dichas por nuestro Señor Jesús en Mateo 24:12: “y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará.”

Por eso se puede tener la certeza de que el gran conflicto entre el bien y el mal está ya en su etapa final. Conflicto que tuvo su comienzo en el mismo cielo, pero su final se determinará aquí en la tierra: “Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles; pero no prevalecieron, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo. Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él.” (Apocalipsis 12:7-9)
Por siglos la humanidad ha sufrido las terribles consecuencias de esta guerra espiritual, pero lo peor está por venir. Dios nos advierte en su palabra: “¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo.” (Apocalipsis 12:12) Sin duda Satanás ha desatado en este tiempo final toda su furia, y con mayor ímpetu ha venido para “matar, robar y destruir”, teniendo conocimiento de que su obra de engaño y destrucción está por concluir. De esto prueba se tiene al ver en los medios de comunicación el aumento drástico a nivel mundial de la criminalidad (asesinatos, suicidios, robos, masacres, violaciones, abuso de menores, violencia doméstica, entre otros). Como un ejemplo reciente se pueden mencionar las masacres ocurridas en Alemania y Alabama (EEUU). Mentes dominadas por el enemigo para dar muerte, aún a familiares cercanos. Ver nota del enlace.
Añadido a esto tenemos la degeneración social (prostitución, homosexualidad, pornografía, promiscuidad y otras aberraciones), trayendo como consecuencia enfermedades y más muerte. Y para completar tenemos el gran mal de las drogas, que ha sido una herramienta de Satanás para multiplicar y propagar todos estos males sociales ya antes mencionados.

Ahora se tiene como noticia del día, la guerra de Estados Unidos y México contra el narcotráfico. Ver nota del enlace.
Estados Unidos acusa a México de no tener control sobre su país y México afirma que Estados Unidos es el gran culpable por ser el mayor mercado de drogas y por no tener control en la exportación de armas. Mientras tanto los carteles de la droga pareciera que estuvieran ganando el control del continente norteamericano. Este mal no se ha limitado a la gente del pueblo solamente, sino que ha llegado hasta las más altas esferas del gobierno, quienes se supone legislen contra el tráfico de drogas ilegales. Como resultado la juventud muere en las calles a diario, las mismas han robado la paz emocional y espiritual de las personas y la sociedad está siendo destruida en todas las formas posibles. Todo esto es obra de Satanás y el mundo no quiere darse por enterado.

En su Santa Palabra, Dios ha dado un retrato exacto de la generación perversa y corrompida que prevalecería en estos tiempos finales. “También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita.” (2 Timoteo 3:1-5)

Lo más lamentable de todo esto es que la iglesia permanece inactiva ante esta situación y de esta forma se hace partícipe al no denunciar el plan diabólico que el enemigo lleva a cabo para destruir nuestro mundo.
¡IGLESIA QUE ESTAS HACIENDO!

Ya acercándonos al final de esta lucha entre el bien y el mal es menester que cada uno decida al lado de quien desea permanecer en ésta última batalla que se aproxima. Debemos escoger entre Dios y Satanás, no hay puntos medios. De lo que podemos estar seguros es que al final, al igual que en la primera batalla en el cielo, Satanás y sus ángeles no prevalecerán y no se hallará tampoco más lugar para ellos aquí en la tierra.
“Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo,
nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?” (1 Juan 5:4-5)


Podemos contar con la benevolencia de Dios, quien ha provisto el remedio para todo este mal que nos asedia y hostiga.
En Jesús, Dios nos ha concedido su gracia que nos hace libre del pecado. Contrario a Satanás que vino para matar, Jesús ha venido para darnos vida: “El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.” (Juan 10:10)

¡Dios te bendiga y te guarde!

"Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.
No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta." Romanos 12: 1-2

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Señales de los últimos tiempos

2Timoteo 3:1 Pero debes saber esto: que en los últimos días vendrán tiempos difíciles.
2Ti 3:2 Porque los hombres serán amadores de sí mismos, avaros, jactanciosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, irreverentes,
2Ti 3:3 sin amor, implacables, calumniadores, desenfrenados, salvajes, aborrecedores de lo bueno,
2Ti 3:4 traidores, impetuosos, envanecidos, amadores de los placeres en vez de amadores de Dios;
2Ti 3:5 teniendo apariencia de piedad, pero habiendo negado su poder; a los tales evita.